

400 g guisantes frescos
80 g de guanciale (en tiras finas)
4 yemas de huevo (una por ración)
1 cebolla dulce
Aceite de oliva
Pimienta negra
Sal
Duración: 1 hora
Raciones: 4 personas
Desgrana los guisantes frescos y resérvalos.
Pela y corta la cebolla en brunoise muy fina.
En una sartén amplia, añade un buen chorro de aceite de oliva y cocina la cebolla a fuego bajo hasta que esté translúcida.
Incorpora los guisantes, añade una pizca de sal y saltea durante 3 minutos.
Sirve los guisantes calientes en el plato, coloca encima una yema de huevo y termina con el guanciale crujiente y un toque de pimienta negra recién molida.
Rompe la yema justo antes de comer y disfruta.